Una madre y sus dos hijas luchan por no perder su hogar y piden apoyo ciudadano
En medio de goteras, paredes agrietadas y muchas necesidades, Luz y sus dos hijas resisten. Viven en Las Palmas, en San Diego, y hoy piden ayuda para no perder su hogar.
En el barrio Las Palmas, en el sector de San Diego, hay una casa que, aunque está cayéndose a pedazos, sigue siendo un hogar lleno de amor. Ahí viven Luz Enid Quintero, una mujer berraca, más conocida como Luje; y sus dos pequeñas hijas, Bárbara y Hanna, que todos los días le hacen frente a una realidad dura, pero que no les quita la sonrisa.
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Y es que la casa, que llegó como una herencia, hoy está en muy mal estado. Cuando llueve, el agua se mete por el techo, las paredes están agrietadas y todo indica que, si no se arregla pronto, podría venirse abajo. Aun así, las niñas juegan, ríen y tratan de hacer de ese espacio un lugar bonito, como cualquier otro hogar.
Pero la situación es complicada. En la casa no hay nevera ni lavadora, y lo poco que tienen lo cuidan como un tesoro. A eso se suma la salud de Luje: es diabética, depende de la insulina y además vive con un solo riñón. Por eso no puede trabajar, y conseguir el sustento diario se ha vuelto una lucha constante.
Para Luje, su mayor angustia hoy no es solo la comida, su estado de salud o los servicios, sino perder la casa que le da techo a sus hijas por no poder pagar el predial. Ya hay un proceso en curso, y el miedo es cada vez más real.
Aun así, no se rinde. Su motor son sus niñas, por ellas sigue adelante y hoy se anima a hacer algo que no es fácil: pedir ayuda.
La casa necesita arreglos urgentes, también ponerse al día con los impuestos y conseguir cosas básicas para vivir dignamente. Por eso, a través de Un viejo favor, se está moviendo una red de apoyo para darles una mano.
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El llamado es sencillo pero urgente: que entre todos evitemos que esta familia pierda lo único que tiene. Quienes deseen ayudar pueden hacerlo a la cuenta de ahorros Bancolombia 245 00011 098.
Todas las donaciones se recibirán a través de la fundación Un viejo favor, que sueña con que el mundo funcione como una gran cadena de favores.
Así que, si usted está leyendo esto y puede dar una mano, por pequeña que parezca, hoy puede hacer una diferencia enorme en la vida de esta familia. Porque a veces, ayudar no cuesta tanto, pero para quien lo necesita, lo es todo.
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