Adiós a Germán Vargas Lleras: “un gladiador” que dejó huella en Colombia

Luto en la política colombiana tras confirmarse la partida de Germán Vargas Lleras. Copartidarios y rivales despiden al líder de Cambio Radical.

08 de mayo de 2026
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Colombia cerró este viernes, 8 de mayo, con una noticia de esas que frenan en seco cualquier debate: falleció Germán Vargas Lleras. El hombre que por décadas movió los hilos del poder, el de la voz recia y el carácter de hierro, colgó las banderasa los 64 años. No es secreto para nadie que Germán era un “duro”, un político de la vieja escuela que no se guardaba nada y que, para bien o para mal, siempre le dio la cara al país con una disciplina que ya quisieran muchos.

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Desde las toldas de la oposición, la primera en alzar la voz con el corazón arrugado fue la senadora Paloma Valencia. Un gladiador”, lo llamó, y no le faltó ni un pelito de razón. Para Paloma, la partida del jefe de Cambio Radical deja un “vacío enorme” en un momento donde la democracia colombiana parece andar en la cuerda floja. La congresista no solo destacó su talante de estadista, sino que envió un abrazo apretado a su hija Clemencia, a sus hermanos Enrique y José Antonio, y a toda esa familia que hoy llora a su guía, luego de que, según informó ‘Semana’: “el pasado lunes, 9 de marzo, ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, en Bogotá”.

Pero lo que realmente muestra el calibre del personaje que se despide es el mensaje del presidente Gustavo Petro. Es bien sabido que Petro y Vargas Lleras eran como el agua y el aceite; se dieron “palo” en el Senado y se enfrentaron sin asco en las urnas. Sin embargo, ante la muerte, el mandatario reconoció su gallardía: “Tanto en el Senado como en campaña se comportó como un gladiador”, afirmó Petro, lamentando que esa seriedad que Germán le ponía al contrapunteo desaparezca de la escena.

Vargas Lleras no era un político de medias tintas. Fue un hombre de instituciones, de ejecución y de un carácter volcánico que, aunque a veces le sacó chispas a la opinión pública, nunca le permitió ser indiferente. Se va el líder, el crítico sagaz y el hombre que, incluso en la enfermedad, nunca dejó de pensar en Colombia, como lo comentó el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez:

Hoy la política nacional pierde una de sus voces más firmes, una que, como dicen sus amigos y contradictores, hará mucha falta en estos tiempos de tanta incertidumbre. Paz en su tumba, doctor Germán.

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