De operario a supervisor: la inspiradora historia de Santa en Excala

Alexánder Santa conoció en el Grupo Excala a Paola,quien hoy es su esposa y la madre de su hija. Su empresa se lo ha dado todo.

hace 4 horas
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Santa por allí, Santa por allá. El apellido de Alexánder suena por todo lado en la sede de Itagüí del Grupo Excala y no es para menos, pues a esta compañía llegó en 2011 y se ha ganado el cariño de todos sus compañeros.

Antecedente: Muñeco se le mide a todo y ya hace parte del inventario de la empresa

Mientras se desplaza por la planta saludos salen desde todos los rincones, como una muestra de afecto para al compañero que se ha ganado el respeto. “Si me pongo a hablar de las cualidades que Santa saca a relucir acá en la empresa dicen que estoy enamorado de él (risas)”, expresó Juan José García Ramírez, al ser indagado por su compañero de trabajo.

Al que también se le acaban los elogios para hablar de su empresa es a Santa, quien argumentó que esta le ha dado “calidad de vida, estabilidad y todo lo que es como persona y profesional”. Y en ese listado de bendiciones que le han llegado en esta compañía, que se hace interminable, sobresale una en particular, su esposa Paola Cadavid, a quien conoció en este lugar. Aunque en realidad son dos, pues fruto de ese amor nació “una hermosa princesa llamada Mariana, que tiene 5 años”.

Un amor de novela

La historia de este ingeniero con su pareja es digna de novela: “Ella era mi supervisora, pero resultamos siendo vecinos en el 12 de Octubre y no lo sabíamos. Ella tenía su novio en ese momento, entonces nada de nada”. Luego por el pico y placa empezaron a compartir transporte y a los días él se enteró que había terminado con el novio: “Para ella era una tristeza y para mi una alegría la berraca”.

Tiempo después ella salió de la compañía por una reestructuración y él se tiró al agua y le confesó lo que sentía por ella. En inicio le cerraron las puertas, pero luego el amor floreció y ya llevan 6 años de casados.

La alergia no lo detuvo

En su paso por el Grupo Excala, que ha estado marcada por varios ascensos, que hoy lo tienen como supervisor, recordó que inició como operario en el área de fique, pero una alergia le jugó una mala pasada.

Entre la multitud de personas a las que le agradece en está organización está Natalia Escobar. “Me dijo que debía estudiar una ingeniería, cuando yo apenas terminaba el bachillerato. A los días me la encontré en la planta de producción y me dijo: ¿ya empezaste a estudiar? Le dije sí señora, estoy organizando todo para estudiar mecánica de motos y me respondió que rico te felicito, pero yo no quiero mecánicos de motos yo quiero ingenieros de producción. No supe qué responder, pero esas palabras marcaron un antes y un después en mi vida”.

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